El jiu-jitsu tradicional japonés es uno de los sistemas de combate cuerpo a cuerpo más antiguos y completos que existen. Su origen se remonta al Japón feudal, donde fue desarrollado por los samuráis como un método eficaz de defensa personal, tanto frente a ataques armados como desarmados.
Durante el período Kamakura (1185–1333), los guerreros japoneses practicaban diversas disciplinas marciales agrupadas bajo el nombre de Kyuba no Michi (la vía del arco y el caballo). De la experiencia directa en los campos de batalla surgieron técnicas de lucha extremadamente eficaces, diseñadas para situaciones reales de combate.
La tradición atribuye al médico japonés Akiyama Shirobei la estructuración del ju-jutsu como el arte de la no resistencia, inspirado en la observación de la naturaleza y resumido en el principio:
“Ceder es más eficaz que resistir”
De esta filosofía nació la escuela Yoshin Ryū (la escuela del corazón del sauce).
Ju: flexible, suave, adaptable
Jutsu: arte, técnica o método
El jiu-jitsu es, por tanto, el arte de la flexibilidad, basado en aprovechar la fuerza del adversario en lugar de oponerse directamente a ella.
Con el paso del tiempo surgieron numerosas escuelas tradicionales (ryūha), cada una especializada en diferentes aspectos del combate, como:
Yawara
Torite
Kogusoku
Kumiuchi
Entre ellas destaca la Tenshin Shinyo Ryū, que estructuró su sistema en torno al dominio de:
Atemis (golpes a puntos vitales)
Proyecciones
Estrangulaciones
Luxaciones
Inmovilizaciones
Estas técnicas sentaron las bases de muchas artes marciales modernas.
Aunque los métodos de combate cuerpo a cuerpo son tan antiguos como el ser humano, en Japón alcanzaron un notable grado de eficacia. El jiu-jitsu tradicional japonés sigue siendo hoy un sistema plenamente válido y actual, adaptado a las necesidades del mundo moderno.
Ofrece herramientas reales para defender la integridad física propia y la de los demás, manteniendo siempre el control, la proporcionalidad y el autocontrol.
La práctica regular del jiu-jitsu japonés aporta múltiples beneficios:
Mejora de la forma física general
Agilidad y reflejos
Autodominio y control emocional
Calma y confianza en uno mismo
Mayor capacidad para evitar situaciones de riesgo
Además, fomenta una actitud más tolerante, consciente y equilibrada frente a los conflictos.
El jiu-jitsu tradicional puede ser practicado por personas de cualquier edad y sexo. Bajo la dirección de profesores cualificados, el aprendizaje se realiza de forma progresiva y segura, siguiendo un programa de grados que garantiza el control absoluto de cada técnica.
La seguridad, el respeto y la correcta ejecución de los movimientos son pilares fundamentales de nuestra enseñanza.
El jiu-jitsu no es solo un arte marcial o un método de defensa personal. Es un camino de desarrollo físico, mental y personal, que une tradición japonesa, eficacia real y valores humanos.
Es un arte marcial japonés basado en técnicas de defensa personal desarrolladas por los samuráis, que incluye proyecciones, luxaciones, estrangulaciones, inmovilizaciones y control del adversario.
Sí. El jiu-jitsu tradicional japonés está diseñado para situaciones reales de autoprotección, tanto frente a ataques sin armas como con armas, priorizando el control y la eficacia.
Sí. El jiu-jitsu puede ser practicado por personas de cualquier edad y sexo, ya que las técnicas se adaptan progresivamente al nivel y condición física de cada alumno.
No, siempre que se practique bajo la supervisión de profesores cualificados y siguiendo una enseñanza progresiva basada en el control y la seguridad.